jueves, 15 de octubre de 2026

Cosas

A veces pienso cómo será mi muerte, por ejemplo en esta biblioteca de barrio. ¿Qué hará ese jubilado del portátil? ¿Y el chico de las piernas tatuadas? ¿Y el de la capucha gris? Alguno de los tres romperá el débil silencio y avisará a la bibliotecaria. No está tan mal: por detrás, baldas repletas de libros viejos y descoloridos y, enfrente, revistas del National Geographic de hace más de veinte años. Al fin y al cabo, he sido un explorador.

Desalojarán la sala. Algunos no querrán mirar, me pondré pálido, sin tono muscular y mis labios y dedos se tornarán grises. Llamarán a una ambulancia y a la policía. Alguien hurgará en mi bolso, en mi dni y verán que soy de la zona. Llamada a la familia. Una comisión judicial tardará en llegar y, a las dos horas, me meterán en una bolsa oscura con cremallera a prueba de balas. ¿Y quién vendrá al velatorio? No más de veinte o treinta personas, supongo. 

¿Y qué hará mi consciencia? Vagará por mi casa, incrédula, viendo a la familia trastear en mis cosas, apañar las cuentas bancarias... Cabreado, no sabré qué está pasando, me miraré al espejo, atravesaré puertas, examinaré mi sombra y finalmente iré a la playa a comprobar si mis pisadas aún dejan huella, tal como aconsejaba aquel libro tibetano de los bardos. 

 

Edpukazn, a 14 de octubre de 2026. 

domingo, 4 de octubre de 2026

De noche

 Estoy en un camping de Salamanca. He llegado hasta aquí, pero no sé realmente dónde está. Creo que cerca de Las Batuecas. Tiene un nombre en árabe. Enciendo un cigarrillo, es de noche y doy una vuelta por las solitarias parcelas. Además, es octubre.

De vuelta, conecto la radio de bolsillo. Fútbol. No sé quién contra quién; da igual, me tranquiliza escuchar las voces de esos energúmenos. Soy un ser humano como ellos. Miro a los árboles de alrededor. Me quedo ensimismado bajo la luz de la farola. Fue como una revelación. No me sentía distinto de ellos...  

Así fue como entendí a los therian.  

 


Edpukazn, a 2 de octubre de 2026

jueves, 1 de octubre de 2026

La vida

Cruda, como la primera noble verdad del Buda,
cruda, como aquella tarde de domingo en Valladolid,
cruda, como la vana esperanza en esa mujer,
cruda, esta existencia sin satisfacer.

Cruda, la imagen pesada del pescadero,
cruda, la sonata a piano que toca el vecino,
cruda la pesadumbre,
oculta de falso optimismo
para evitar el derrumbe.

 


 

Edpukazn, a 1 de octubre de 2026.

lunes, 28 de septiembre de 2026

Maná

 Por fin, agua,

tras el verano más caluroso 

de nuestras vidas.

En una ciudad achicharrada

y seca,

hasta en el ánimo...

Llueve maná,

brilla el asfalto.

 


Edpukazn, a 28 de septiembre de 2026.

martes, 22 de septiembre de 2026

La hora del yo virtual

Cada vez que recordaba a su antiguo yo melancólico le daban ganas de llorar. Ya no era él. Era otro, uno más duro. El que la supervivencia le había obligado a fabricar. Porque el otro, el blando, lo habría acabado matando. Así que decidió matarlo primero. ¿No morían así los románticos?

Al menos en público. A solas aún se dejaban coquetear.

Abrió la cuenta de X para soltar la lengua y repartir crítica feroz. Aquello le inflaba el ego. Le daba la sensación de existir.

Miró el reloj de la habitación.

Había llegado la hora de matar también al yo virtual esa noche.

 


Edpukazn, a 22 de septiembre de 2026.