domingo, 4 de octubre de 2026

De noche

 Estoy en un camping de Salamanca. He llegado hasta aquí, pero no sé realmente dónde está. Creo que cerca de Las Batuecas. Tiene un nombre en árabe. Enciendo un cigarrillo, es de noche y doy una vuelta por las solitarias parcelas. Además, es octubre.

De vuelta, conecto la radio de bolsillo. Fútbol. No sé quién contra quién; da igual, pero me tranquiliza escuchar las voces de esos energúmenos. Soy un humano como ellos. Miro a los árboles de alrededor. Me quedo ensimismado bajo la luz de la farola. Fue como una revelación. No me sentía distinto de ellos. Así fue como entendí a los therians. 


Edpukazn, a 2 de octubre de 2026

jueves, 1 de octubre de 2026

La vida

Cruda, como la primera noble verdad del Buda,
cruda, como aquella tarde de domingo en Valladolid,
cruda, como la vana esperanza en esa mujer,
cruda, esta existencia sin satisfacer.

Cruda, la imagen pesada del pescadero,
cruda, la sonata a piano que toca el vecino,
cruda la pesadumbre,
oculta de falso optimismo
para evitar el derrumbe.

 


 

Edpukazn, a 1 de octubre de 2026.

lunes, 28 de septiembre de 2026

Maná

 Por fin, agua,

tras el verano más caluroso 

de nuestras vidas.

En una ciudad achicharrada

y seca,

hasta en el ánimo...

Llueve maná,

brilla el asfalto.

 


Edpukazn, a 28 de septiembre de 2026.

martes, 22 de septiembre de 2026

La hora del yo virtual

Cada vez que recordaba a su antiguo yo melancólico le daban ganas de llorar. Ya no era él. Era otro, uno más duro. El que la supervivencia le había obligado a fabricar. Porque el otro, el blando, lo habría acabado matando. Así que decidió matarlo primero. ¿No morían así los románticos?

Al menos en público. A solas aún se dejaban coquetear.

Abrió la cuenta de X para soltar la lengua y repartir crítica feroz. Aquello le inflaba el ego. Le daba la sensación de existir.

Miró el reloj de la habitación.

Había llegado la hora de matar también al yo virtual esa noche.

 


Edpukazn, a 22 de septiembre de 2026.

lunes, 14 de septiembre de 2026

Septembrinas

 Amaneceres en Calnegre,

atardeceres por El Toyo.


Antonio me cuenta sus amores,

Franceline, sus desamores.


El primo Juan está en las últimas

y a Loli ya ni se la oye:

se le apagó la voz...


La hoja se tornó amarilla

y, finalmente, seca,

caerá al suelo...


Y yo pasaré aquí esta noche,

y mi vida entera pasará,

en otro desvelo.


Edpukazn a 14 de septiembre de 2026.