Fue como encontrar una fruta delicada en el puesto, como un cuerpo que portara una advertencia: "Ojo, frágil". Como si tuviera poderes psíquicos para leer mentes, un ser sobrenatural, no merecedor del más mínimo abuso, la personificación de la inocencia, de la bondad... Como si estuviera protegida por algún dios. Pura sensibilidad. Nunca había visto un ser así, a la vez tan atrayente, tan precioso... Tan frágil y yo tan manazas.

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