Ante el vacío en su creatividad, Calixto pidió ayuda a "la de la bella voz", Calíope, la más sabia y respetada de las musas, la de la poesía épica, la inventora del canto... Además, invocó a Morfeo, "el creador de formas", el dios de lo sueños... Tenía plena confianza en esta pareja para lograr la más grande de sus obras. Un mágico encuentro entre la inspiración y el sueño.
Aquella misma noche soñó con una joven que sentía su pareja, como si fuera un mensaje del futuro. Una mujer de pelo dorado y ojos azules verdosos que desde la ventanilla del coche, le dirigió una mirada cómplice y amorosa, elevándolo al más alto sentimiento que jamás había tenido. Ahora, sólo faltaba crear la historia.
Edpukazn, a 3 de febrero de 2025.
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