Ali veía el infinito en cada átomo. Vivía de espaldas al mundo, porque ya nada o casi nada la llamaba la atención. Prefería estar sola y en silencio la mayor parte del tiempo. Su gozo era contemplar la manifestación a su alrededor como si fuera un sueño, sin entrar en categorías. De vez en cuando entraba y exenta de negatividad, nos soltaba a sus los más allegados: la vida no tiene sentido.
Edpukazn, a 20 de marzo de 2025.

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