domingo, 20 de abril de 2025

Amargura

No pudo evitar emocionarse con la muerte de Mario Vargas Llosa.

Cuando lo veía en público, gozaba de su lenguaje rico, de su tono, de su serenidad, de la elección perfecta de cada palabra. "Un gran ser humano", pensaba.

Años atrás lo había imaginado por las calles de Arequipa, masticando coca amarga contra el mal de altura. Aquel día, cogió el metro a Retiro y se plantó donde estuvo la tasca El Jute, hoy un restaurante chic más.

Pidió un pisco sour sabiendo que se lo negarían. Lo cambió por un whisky doble, sin hielo, que le supo a hostias.

Por La ciudad y los perros, maestro.

 


 Edpukazn, a 20 de abril de 2025.