Así se titulaba aquella pieza de arte contemporáneo: un cajón de sastre en el que cabía un viejo camión cubano en medio de una laguna.
Del techo caía un pequeño chorro de agua que percutía, discontinuo, sobre la chapa. Y el sonido evocaba el irremediable y demoledor paso del tiempo.
¡Tlon, tlon, tloooon!
El porqué de la tanqueta allí, la intención del autor, no convenció a Robe. La escena lo devolvió a su tendencia habitual: ver el vaso medio vacío. O mejor, vacío del todo. De las guerras no se aprende y nunca serán cosa del pasado.
Edpukazn, 11 de diciembre de 2025.
