martes, 25 de marzo de 2025

Ecos de la Nada

Quedaron en la parada de Islas Filipinas y, en pocos minutos, vaciaron las bolsas para el botellón: ron-cola, cerveza, vino y media botella de pacharán para endulzar. Porros y todo, buen cóctel para lo que les esperaba en la Galileo con Mudhoney.

Era el primer concierto serio de la voluptuosa Jane. La emoción por ver a su grupo preferido era tal que el THC se le quedó en agua de borrajas.

Sala atestada. Grupo impecable. Volumen del infierno Avicii más que de este mundo.

Sonó el mítico Into the Drink y Jane voló por los aires desde el escenario. Cayó en manos lascivas que, con buen gusto, la recogieron por el trasero. Aun así, sintió tocar el cielo.

El pitido postconcierto le duró tanto que acabó en el otorrino, con Duisger de 20 ml.

Pasaron los años. Se reencontró con los de aquella noche y lo recordaron. Cada uno lo contó de forma tan distinta que Jane pensó: igual no fue para tanto.



 Edpukazn, a 25 de marzo de 2025.


domingo, 23 de marzo de 2025

Javi Céspedes

Era el dueño de la atención plena, de la consciencia pura, de la percepción. Así era Javi.

Sabía lo que ocurría a su alrededor con una precisión que rozaba lo extremo. ¿Obsesión? Qué va. Era tan buena persona que no te juzgaba, no le importaba si estaba bien o mal. Era, simplemente, un superpoder inevitable. Algunos lo llaman intuición, pero en él era certeza.

Cuando asomabas, ya sabía de dónde venías y hacia dónde ibas, aunque a veces te lo preguntaba, solo por el gusto de conversar. Estar a su lado era como sentarse frente a un árbol viejo.

A su lado, las manecillas del reloj siempre aflojaban el ritmo.

 


 Edpukazn, a 23 de marzo de 2025.

jueves, 20 de marzo de 2025

Superpoderes de Ali

Ali veía el infinito en cada átomo. Vivía de espaldas al mundo, porque ya nada o casi nada la llamaba la atención. Prefería estar sola y en silencio la mayor parte del tiempo. Su gozo era contemplar la manifestación a su alrededor como si fuera un sueño, sin entrar en categorías. De vez en cuando entraba y exenta de negatividad, nos soltaba a sus los más allegados: la vida no tiene sentido. 



Edpukazn, a 20 de marzo de 2025.

miércoles, 5 de marzo de 2025

La Consulta

—Buenas tardes, siéntese, por favor. ¿Qué le ocurre?


—Pues verá, doctora. Hace diez días tuve picor y sequedad en los ojos. Ya se me ha pasado, pero me gustaría, si es posible, que me dejara algo recetado. Para la próxima vez. Así no tengo que esperar a la cita ni ir a urgencias solo para aliviarme.


La doctora no me miró. No tenía ninguna gana de hablar y menos aún de dar explicaciones.


Fijó la vista en la pantalla y se puso a teclear. Tecleó mucho. Al menos el triple de lo que yo había dicho. Supongo que escribía el motivo de la consulta.


Cuando por fin terminó, me soltó sin apartar la vista del ordenador:


—No puede administrarse usted mismo las gotas ni las cremas. Tiene que venir para que averigüemos la causa. Y de todas formas, las que le recetaron la otra vez ya están caducadas. A ver... aquí pone julio de 2024.


—Ya. ¿Y entonces qué hago, doctora?


Por fin me miró. Sonrió un segundo.


—Llore. Le calmará.

 


Edpukazn, a 5 de marzo de 2025.