El splitano aspira de su último cigarrillo una potente calada pero ya tiene otra cajetilla preparada. Todo apunta que esa cerveza tampoco será la definitiva. Música romántica nacional acompaña la escena y los viandantes vienen y van sin demasiada prisa, a tempo moderato, el ritmo de su música, que tanto les acompaña en su día a dia como los colores de su amado equipo de fútbol.
Split es una ciudad tranquila dentro de lo que cabe. Nadie carcajea, nadie está triste. Caras sin demasiada expresión son la tónica en Croacia y quizás de los pueblos eslavos. Todo va como tiene que ir y si va mal, ya lo arreglaremos. Más se perdió en la guerra y no hace tanto de aquello.
El reloj de la plaza ya marca las seis y media...
-Chicas, ¡el último txombo y nos vamos!
Edpukzan, a 28 de agosto de 2025.