sábado, 28 de marzo de 2026

Miércoles de gym




 Entrar al gimnasio cuando abre, o sea, a las siete de la mañana, no significa entrenar sólo, ya puede haber una cola de unos siete u ocho en la puerta y en quince minutos, unos veinte o treinta en el interior. La música es lo único que hace elevar el espíritu a estas horas, un house de hace casi treinta años con el que profundamente me identifico: el dueño debe ser de mi edad.

 El chico del pelo largo es el primero en entrar deprisa y corriendo y el primero en irse, apenas media hora de entrenamiento del que nadie llegaba a entender la utilidad: pobre, encima que tiene que ir a trabajar y criticándolo.

La pareja de colombianos, como de costumbre entrando juntos y directos a la cinta, hablan animados algunos días y otros sin ganas, con el lastre de tener que estar juntos por la tendencia: bueno, al menos son compatriotas y se apoyan tanto en país ajeno, aman rememorar su país.

La chica del pelo rojo y mil tatuajes minimalistas, tiene un cuerpo escultural, lleva unos cascos inmensos para que nadie la atosigue por lo buena que está y papel film por algún lado del cuerpo, reseña de su último tatuaje. Entre serie y serie no falta el selfie en el que se perciba su espléndida figura, cuando no apoya el móvil en el suelo y se graba entrenando, muy profesional: ¡Qué cutre!, oye y esto de los cascos gigantes es un clásico en aquellas tan atractivas, da para pensar.

La dominicana de uno ochenta, ella no tiene auriculares pero sí un trasero descomunal, aunque en gran parte fruto del ejercicio, tiene una forma abombada no muy desagradable pero para nada mi gusto, su ropa, de buena marca y con mensajes subliminales para captar la atención varonil: ¡Gym Shark!. El par de puretas cercanos a los sesenta años la miran de reojo, uno es de Getafe y el otro marroquí, han hecho una buena amistad y se entienden a la perfección a pesar del coche cultural, hay días que hasta se abrazan, entrenan fuerte el tronco superior pero el inferior lo tienen abandonado y parecen auténticos jilgueros, eso sí, la ropa es moderna y técnica, parecen y creo que son los veteranos del gym aunque no lo reflejen sus músculos. Otro, sin duda el más alto del gimnasio, que a grito de "¡Oye mamahuevo!", bromea con otro, y éste le llama la atención: -Yo soy una persona educada, como diciendo cállate ya que me estás avergonzando en medio de todos.

El hombre de setenta y pico años, que con caminar veinte minutos por la cinta y quince minutos de sala de máquinas, ya ha hecho demasiado, no tiene el entusiasmo de la mayoría: ¡Aaay la edad!, mientras, el recepcionista bate que te bate con el plumero las bicicletas, las cintas de correr, las elípticas.. y con el rabillo del ojo va escrutando al personal para comprobar los asiduos a esas horas, ¿de verdad que un recepcionista tiene que ser el limpiador, el vigilante y hasta corregir ejercicios?, espero que le paguen bien. 

Las dos marujas que hacen de todo menos entrenar, charla que te charla, contándose la vida y milagros, un poco de ejercicios de máquina, al mínimo de carga y para casa: con la conciencia bien tranquila, di que sí. El flipado que viene a entrenar con el traje de ciclista para que se sepa bien a lo que se dedica y hace los ejercicios más extraños que he visto en mi vida, entre el traje tan luminoso de fucsias y amarillos fluorescentes y los ejercicios tan esperpénticos, no hay quien no fije su mirada en él. Acaba de entrar el chico latino transexual, no habla con nadie, espero que no le margine su condición sexual. Tiene las caderas enormes, el ejercicio de querer fortalecer el glúteo tira que te tira del tobillo con la polea delata sus ganas de sentirse mujer: No me gusta su aislamiento.

¡Aaah, las 07:40!, está a punto de entrar mi amor, la llamo así aunque nunca la he dirigido la palabra, mírala, ahí va, 07:42h, qué andar más grácil, me encantan sus movimientos que hace frente a la taquilla para prepararse, es todo tan admirable, su caminar, parece que va de puntillas, una diosa que levita, no se fija en nadie, va a lo suyo, los ejercicios están tan perfectamente ejecutados, sin nada de ostentación... Hmmmm choca tanto en este lugar en el que a veces se escuchan gritos como de estar pariendo, de hombres, claro... Se ve que viene a entrenar por completar otro deporte que practica quizás en modo profesional, ¿atletismo, voley, natación?... No sé, creo que es el cuerpo y las maneras más bonitas que he visto en mi vida, ¡ay que ver ,cómo exagera la mente!, ya, pero me encanta sentir así.

Edpukzan, a 28 de marzo de 2025.

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