viernes, 10 de abril de 2026

Pitia

El sueño fue así, me vi en la entrada del templo de Apolo en Delfos maniatado a una cabra temblorosa. Un sacerdote se me acercó, la desató con suma delicadeza y se la llevó al lado izquierdo de la entrada. Junto a una pira la sacrificaron. El corazón se me encogió al ver las columnas y el ambiente sacro que allí se respiraba. Al dirigirme al interior vi tres inscripciones en los dinteles según iba cruzando, aunque estaban en griego las entendí sin dificultad: Conócete a tí Mismo, Todo con Mesura y finalmente la E de épsilon, que simboliza el Ser en unión, lo que entendí como una liberación del yo. En ese momento perdí la consciencia de mi cuerpo.


Con lágrimas en los ojos, llegué al fondo que llaman ádyton, donde estaba la pitia sobre un trípode con una rama de laurel en su mano izquierda, bajo sus pies la fuente casótide emanaba los efluvios que la hacían entrar en trance. Me parecía increíble estar alli, sentí pánico de no encontrarme y me intenté pellizcar la pierna derecha pero aquello no me hizo despertar, al revés, me hizo estar más presente. No me atreví a mirarla a los ojos. El sacerdote me hizo un ademán con la mano para que hablara.

- ¡Alabado sea Apolo!, señora Pitia, por favor, por su gran bondad, quiero saber, ¿Cuándo moriré?,  ¿Cómo está mi alma de sucia?, ¿A dónde iré?

La Pitia verbalizó unas palabras ininteligibles y miré al sacerdote para que me tradujera.

- Tienes un gran cúmulo de malas acciones del pasado, las purificarás entregándote al amor. No ha querido desvelar más allá. Dice que debe ser así. 

Edpukazn, a 10 de abril de 2026.

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