...Y el pájaro salió del corazón hacia el infinito campo de posibilidades, ignorando si estaba en estado de sueño, de vigilia o, quizás, era un espíritu... En realidad, eso daba igual, porque el sentir era el mismo...
Con energía y tempranero, planeó entre sacudidas por el páramo de Tierra de Campos hasta posarse sobre el más bello canto... Y cantó, batió sus alas, y las ondas de amor y gratitud recorrieron el espacio hasta resonar en quien las había de recibir...
Y ella elevó un dulce y tierno trino en respuesta.
Edpukazn, a 6 de febrero de 2025.

Muy poético
ResponderEliminarGracias Ana, me dio que pensar tu post de los bichos vivientes. Saludos.
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